martes, 10 de octubre de 2017

Deshaciendo la historia


— Entonces, me estás diciendo que eres... ¿Un guardián espiritual?
— Eso es — me respondió el simpático murciélago con una amplia sonrisa en su boca —, pero no uno cualquiera, no uno individual; soy un guardián espiritual colectivo.
— Y eso significa...
— Bueno, un guardián individual vigila el camino de una persona, como un ángel de la guarda o un totem espiritual; un guardián colectivo se ocupa de guiar a todo un pueblo, de fortalecer su unidad y su crecimiento, le motiva artística y culturalmente, le lleva a las cotas más altas que una cultura puede alcanzar. Y aunque el pueblo que cuenta con un guardián no ve normalmente su presencia, la siente a su lado y la convierte en su animal heráldico; ahí tienes a los romanos y su loba, o al gallo de los franceses.

— Comprendo... Entonces tú, siendo un murciélago, serías el guardián de Valencia.
— ¡Correcto!
— ¿Me permites una pregunta?
— Claro...
— ¿Cómo es que no te he visto hasta ahora?
— Bueno, mi padre era el guardián de Valencia hasta hace unos 300 años, cuando tuvo que retirarse por problemas de salud; yo tenía que sustituirle, pero por culpa de la burocracia no he podido llegar hasta ahora... A punto estuve de hacerlo hace un siglo, pero allí arriba los burócratas son tan puntillosos como en tu mundo y me retuvieron. En fin, aquí estoy.
— Pero has dicho que un guardián se siente, no se ve; y yo te veo.
— Sí, bueno; he hecho una pequeña excepción para que puedas vernos, y así me expliques una cosa... Desde que he bajado no hago más que intentar influir en los valencianos, pero no lo logro. Tú eres el único que he notado con algo de valencianía... ¿Cómo es posible eso? ¿Puedes explicármelo?

Suspiré y miré en lontananza; y tras permanecer unos segundos mirando a la distancia, me giré, y le contemplé con tristeza. Después le señalé un punto al horizonte, y le dije:

— Mira hacia allí, y dime qué ves...
— Un toro peleando con un borriquillo.
— ¿Sabes quiénes son?
— No.
— Yo ahora sí lo sé, los sentía aunque no los vieran; son como tú, guardianes espirituales, los guardianes de España y Cataluña.
— Ah, vale... Pero ¿eso qué tiene que ver con mi duda?

— Mira atentamente hacia ellos ¿ves cómo influyen en la gente? Por un lado está el borriquillo, influyendo en una parte de los valencianos para que crean que todo lo valenciano es catalán, que nuestra cultura valenciana es parte de la catalana, que en definitiva, somos catalanes; todo con la intención final de unir a Valencia junto a Cataluña y Baleares en unos imaginarios "paises catalanes".
» Al otro lado, y contrapuesto al borriquillo, está el toro español, utilizando a los valencianos como carne de cañón, para que defiendan la unidad de España y la hispanidad de Valencia, pero sin importarle si Valencia permanece en España sumida dentro de una "Gran Cataluña", y dándonos la espalda cada vez que la necesitamos.
» Unos y otros creen sinceramente que están haciendo lo mejor por Valencia, sin darse cuenta que ambas vías implican lo mismo, el sacrificio de nuestra valencianía en favor de un poder mayor.

El murciélago permaneció en silencio durante largo rato, mirando a aquellos que luchaban por reemplazarle; luego se giró muy despacio, y me miró largamente. Parecía a punto de echarse a llorar.

— ¡¡¿Pero cómo puede haberse llegado a esta situación?!! ¡¡¿No hay nadie que hable por Valencia?!!
— ¿Crees que los que nos dábamos cuenta no hemos hecho todo lo que estaba en nuestra manos? — respondí con una mueca de dolor — Pero como decía mi madre, no hay más ciego que el que no quiere ver, y los que defendíamos una Valencia valenciana hemos sido relegados a un segundo, si no tercer, plano... — Suspiré con tristeza — Tal vez si tú hubieras estado aquí esto no hubiera ocurrido, y quizás ahora que estás aquí, las cosas cambien. Pero me temo que has llegado demasiado tarde; entre unos y otros, han matado a Valencia.

---

Ayer publiqué uno de los dos micros que me inspiró la imagen del murciélago, una historia simpática y breve, que no fue la que en un principio imaginé; originalmente pensé en esta otra que he bautizado "Deshaciendo la historia", pero acabé descartándola porque reflejaba demasiado mi visión particular de la situación valenciana, y no consideraba adecuado postearla en un foro como Gisicom.

Ahora, aquí en mi propio blog, me he lanzado a escribirla y desarrollarla algo más allá de lo que tenía previsto; y más después de lo ocurrido durante el último mes, y sobre todo después de los incidentes de ayer por la tarde en la Ciudad de Valencia.

Yo he respetado siempre las opiniones de todo el mundo, aun cuando el resto no ha respetado las mías, y por supuesto condeno la violencia, venga de quien venga. Pero estoy harto; harto de ser insultado por defender la valencianidad de Valencia; harto de que la falsa izquierda valenciana se adjudique el papel de víctima, mientras insulta a los valencianos utilizando símbolos contrarios al Estatuto de Autonomía Valenciano; harto de que el pancatalanismo haga de Valencia su serrallo particular, deseando anexionar Valencia (y Baleares) en su imperialista proyecto de los "países catalanes", que significarían la desaparición definitiva de todo lo valenciano dentro de lo catalán.

Estoy harto de que nieguen la realidad, diciendo que 'vemos fantasmas' y que el pancatalanismo no existe; harto de que la mayoría de la sociedad valenciana no alce la voz ante los insultos (los que lo saben, que muchos siguen en la inopia). Y harto de que España calle ante los insultos y el pisoteo constante de Valencia, e incluso colabore con ellos, permitiendo manifestaciones como la de ayer (Llevan haciéndolo décadas); dando las noticias sesgadas, para que los malos seamos los verdaderos valencianistas; y utilizándonos a los valencianos como moneda de cambio.

Me siento triste, humillado, ofendido, y aunque siento orgullo de mi Tierra Valenciana, me siento avergonzado de un pueblo que no lucha por lo suyo, pero sí por lo de los demás (catalanes y españoles), de unos políticos que venden a su pueblo obedeciendo órdenes de Madrilona (Madrid/Barcelona), y de unos medios de comunicación que solo buscan perjudicar a los valencianos... ¡Che, collons! ¡Ya n'hi ha prou!

Yo soy valenciano, he nacido valenciano, me siento valenciano, y quiero seguir siendo valenciano hasta la muerte; como recitaba el genial valenciano de CarletXavier Casp, y cantaba el no menos genial Toni Artis...

Soc tant si vullc,
com si no vullc
¡que si que vullc!
VALENCIÀ.

Soy tanto si quiero,
como si no quiero
¡que si que quiero!
VALENCIANO.

Pero valenciano, no catalán; y si España sigue dándonos de lado, quizás tampoco español.


PD: Y si a alguien le pica, que se rasque; pero ya estoy cansado de callar, dimoni.

lunes, 9 de octubre de 2017

Hacer historia


— Señor, no quiero contradeciros, pero...
— He dado orden de que no se le moleste, y no debe molestársele.
— Disculpadme, pero me parece impropio de vuestra majestad...
— Escuchadme bien, está bajo mi protección. Dad orden de que no sea asustado; al contrario, alimentadlo y complacedlo para que esté a gusto.
— Pero, señor si es solo un murciélago.
— ¿Solo un murciélago? No, amigo Blasco, es más que eso; que un murciélago anide en mi tienda es una señal del cielo. Sé con certeza que muy pronto, en cuestión de semanas, la ciudad se rendirá, y seré por fin coronado Rey de Valencia. Ahora id, y haced como os he pedido.

— En seguida, Don Jaime.

---


Hoy es el 9 de Octubre, día grande de la autonomía valenciana, lo que hoy se llama Comunidad Valenciana, e históricamente se ha denominado Reino de Valencia; y por eso, nada mejor que celebrarlo recuperando uno de los micros que escribí para el Universo de las Palabras perdidas, "novelando" una de las leyendas más importantes de la historia valenciana.

Foto de adorno de la falla infantil Pintor Domingo - Guillem de Castro de 2017, que precisamente tenía por tema la conquista del Reino de Valencia, en versión "peque"....

miércoles, 24 de mayo de 2017

Selene

SELENE



Selene salió corriendo de su casa, sonriendo alegre, pero no por nada en especial; simplemente, porque ella era así. Saludó a un vecino con la mano sin pararse, corriendo hacia el montículo al que solía subir, y una vez arriba, respiró profundamente y miró al cielo. Allí estaba, al alcance de la mano pero a kilómetros de distancia, el planeta madre... la Tierra.

Visitar aquel lugar había sido costumbre desde que empezara a ir a la escuela, y ahora a sus 12 años, no iba a cambiar; observó con la misma curiosidad de siempre todos y cada uno de los continentes que podían contemplar desde aquél ángulo. Sentía cierto aprecio por la Tierra, lógicamente, pero el mismo cariño que tiene a sus padres, un niño huérfano que jamás ha llegado a conocerles. Nunca la había visitado, pero eso no le importaba. Ella no solo era Selene; era selenita.


Se sentó en el montículo y se puso a pensar en su pasado; su padre había sido un héroe para su país. Cuando se retomaron las misiones a la Luna, se había presentado voluntario, convirtiéndose en el primer hombre en pisar la Luna, tras décadas de ausencia de la humanidad en su satélite; su madre no se había quedado atrás, y fue la primera mujer que pisaba la superficie lunar. A aquellas misiones seguirían otras muchas, y un gran amor surgió entre los dos pioneros.

Cuando la sociedad espacial de su país decidió crear una base lunar permanente, sus padres, ya casados, pidieron el traslado a la base. No fueron los únicos, cerca de un centenar de personas se desplazaron hasta el satélite para habitarlo; la fama de sus padres había arrastrado a mucha gente. El proceso de selección fue severo, siendo elegidos indistintamente hombres, mujeres, y hasta niños, en el caso de que ambos progenitores fueran elegidos.

Un año después de instalarse sus padres en la Luna, nació Selene; la noticia corrió como la pólvora, era la primera persona concebida y nacida fuera de la Tierra. Hasta se podría decir que era la primera humana extraterrestre; y eso la marcó desde su infancia. Muchos niños de su edad habían nacido en la Tierra, y habían sido llevados a la Luna tras su nacimiento, y por eso la consideraban extraña. Otros habían nacido en la Luna, pero después que ella, y por celos o por envidias de sus padres, le hacían el vacío.


Selene creció sola, sin amigos, pero nunca se sintió triste; su alegría natural le impulsaba a olvidarse de todo y vivir la vida. Con el paso del tiempo, gracias a su manera de ser, había logrado superar obstáculos y hacer amistad con algunos de sus vecinos; pero no había logrado superar el malestar que sentía su padre hacia sus ideas.

Selene se sentía una selenita de pura cepa; no era nada más, solo selenita. Le importaba poco que su padre hubiera sido un héroe para su país, o que el país de su padre fuera el más poderoso del mundo; aquél mundo no era el suyo, ella era una hija de la Luna. Una y otra vez su padre había intentado convencerla de lo contrario, y la había invitado a visitar las maravillas de la Tierra, pero Selene era cabezota como ella sola, y no quería saber nada de un planeta en el que, por ejemplo, podías lastimarte si te caías.

Dos años antes, en su décimo cumpleaños, su padre había realizado un último intento al regalándole un vídeo con las mejores vistas de su país; tras el poco caso que le había hecho, su padre desistió. La relación entre ambos se enfrió, y solo su madre parecía calmar las cosas en la familia.


Selene se entristeció al recordar la cara de malestar de su padre; miró hacia arriba y se preguntó qué tenía de especial la Tierra. Y entonces ocurrió; en diversas partes del planeta aparecieron lo que semejaban grandes nubes en forma de hongo. Recordó que en los últimos días su padre había estado más preocupado de lo normal, pero al saber que se debía a problemas en la Tierra, había permanecido al margen.

Sea como fuera, era un espectáculo extraño, hermoso y terrorífico al mismo tiempo; al mirar a su espalda, se dio cuenta que la gente empezaba a amontonarse por las calles, mirando aterrorizada las distintas formaciones en hongo, que se sucedían aquí y allá.

Oyó como su madre la llamaba, con voz desgarrada, y salió corriendo hacia su casa; sus ojos seguían desorbitados, y su paso era irregular. Aunque no entendía qué había pasado, llegaba a comprender que había un trasfondo negativo en todo aquello. A pocos metros de su casa, se encontró con su madre, que la abrazó enérgicamente; detrás de ella apareció la figura de su padre.

¿Qué ha pasado, papá?
 No lo sé con certeza, cariño; en los últimos días nuestro país ha protagonizado un cruce de declaraciones y amenazas con sus rivales. Y, al parecer, alguien ha apretado un botón que no debía —.  Selene advirtió que la voz de su padre temblaba.
 Y eso quiere decir qué...
 Acaba de comenzar una guerra nuclear en la Tierra... Millones de personas acaban de morir; muchas otras morirán en las próximas horas... Es, prácticamente, el fin del mundo.

Selene archivó en su cerebro esta información, reordenó sus ideas, y centró su atención en lo que consideró más importante.
 ¿Qué va a ser de nosotros?
 La base puede funcionar libremente durante bastantes años... Tal vez siglos... Tenemos oxígeno de sobra, producido por los grandes tanques de agua que ubicamos en el lado oculto de la Luna... Y tenemos una pequeña producción propia de... alimentos vegetales y animales... Con algo de suerte, los supervivientes intentarán reconstruir la civilización, y podrán recuperar el contacto con nosotros.

 ¿Y si no hay suerte, papá?
 Vamos a estar aquí aislados durante miles de años.

Selene tragó saliva, y quedó pensativa, aún rodeada por los cariñosos brazos de su madre. Nunca había visto a su padre tan asustado; y justo en ese momento, comprendió al fin porqué su padre estaba 'tan obsesionado' con su país, con su mundo. Sin el apoyo de aquella nación, ahora reducida a cenizas, la base nunca hubiera existido; y tal vez ella nunca hubiera nacido. Su nacimiento había sido una victoria para su país... Su padre amaba a su país, porque la amaba a ella.

Con el rostro radiante, cargado de una ilusión nueva, Selene miró a su padre, y le dijo sonriendo:
 Papá, no te preocupes, saldremos de esta. Con ayuda o sin ella. Al fin y al cabo, somos atlantes.

---

Este relato lo escribí en julio de 2008, y es una de mis creaciones más queridas, además de las primeras que hice; lo he enriquecido ligeramente, mejorando el léxico o los signos de puntuación, entre otras cosas.

El texto se basa en la teoría, o leyenda urbana, según la cual Amstrong y Aldrin encontraron construcciones en la Luna; mi idea original era darle una vuelta de tuerca, proponiendo una teoría distinta a la alienígena, aunque al final me gusta más por el punto de vista psicológico de Selene, primera humana extraterrestre.


miércoles, 17 de mayo de 2017

Diálogos para samarucs

DIÁLOGOS PARA SAMARUCS



— Hola, buenas tardes.
— Muy buenas, ¿de qué talla?
— ¿Perdón?
— Disculpe, me he equivocado de chiste; usted dirá.
— Solo andaba buscando una cosa...
— Sí, ya veo, pero estese quieto de una vez, y dígame qué busca.
— Se va usted a reír...
— ¡Qué va, qué va! Casi nunca me río de los clientes; solo cuando se lo merecen.
— Pues verá, buscaba... unos Diálogos para besugos.
— ¿Diálogos para besugos? No faltaba más.
— Y a poder ser, que sean frescos, que ahora se puede decir de todo.
— Siempre y cuando se respeten ciertas cosas.
— Eso mismo...

— A ver, uy, me pone usted en un aprieto.
— Pues ábrase usted el cinturón, que estamos entre amigos, ¿Mejor?
— Sí; el caso es que, me sabe mal decirlo, pero Diálogos para besugos no nos quedan.
— ¿Ni uno?
— No, ni uno, ni medio, ni nada...
— ¡Ya no canta el capellán!
— ¿Disculpe?
— No, nada; y dígame, ¿cuándo recibirán más?
— Eso es lo malo, que no vamos a recibir; su fabricante ha cerrado.
— Qué lástima... ¿Y quién era su fabricante, si no es indiscreción?
— Don Armando Matías Guiu, S.L.
— ¿Sociedad Limitada?
— No, Sublime Luminaria.

— Y dígame, ¿no han sacado versiones genéricas? ¿Reediciones, copias, plagios? ¡Aunque sean remakes!
— Déjeme ver... Pues sí, aquí tenemos unos Diálogos para merluzas, pero me temo que no se entienden nada.
— Claro, con la merluza que llevan encima; ¿y aquellos?
— No se los recomiendo, no son poco políticamente correctos; como son Diálogos para truchas. Y ya no le digo los Diálogos para Japutas... Pero mire estos otros, a ver qué le parecen.
— Pues que tampoco los entiendo.
— Claro, porque hay que cogerlos al revés; son Diálogos para salmones, ¿sabe?

— ¿Y algo más sencillo? ¿Como aquellos tan vistosos de allí?
— Lo siento, los Diálogos para tiburones están reservados por el Banco Central Europeo; pero pruebe estos otros, Diálogos para salmones...
— Muy salados, sí, pero algo secos... ¿y algo más musical, tendría?
— Por supuesto, mire, Diálogos para atunes.
— Veamos, "Lil'carnation, lil'carnation, lil'carnation, of my dear heart..." ¡Oiga, esto es 'Clavelitos' en inglés!
— Claro, como atún en inglés es 'tuna', pues pasan estas cosas.

— ¿Y no tendría algo de aquí?
— Depende de donde considere 'aquí'.
— Aquí de Valencia, la tierra de las flores, de la luz, y del amor... Y de Luis Sánchez Polack, "Tip".
— No sé yo... Pues sí, está de suerte, tenemos unos Diálogos para samarucs, aunque son algo pequeños.
— A ver, a ver; uy, qué monos, me valen, me valen, que de estos no se ven frecuentemente.
— Claro, como están en extinción.
— Envuélvamelos, que me los llevo... ¿Qué se debe?
— Nada, regalo de la casa, me ha caído usted bien.
— Gracias, muy amable; volveré cuando se me acaben.

— Que usted los disfrute... Uf, ya se ha ido; qué tipo más pesado, no había forma de contentarlo... Y menos mal que no ha preguntado por los Diálogos para morenas, con lo bien que me vienen para ligar...

---

Información adicional:

- El Samaruc o samarugo es un pez endémico valenciano, aunque parece ser que también se encuentra en el Delta del Ebro, que vive en las charcas de aguas quietas y riachuelos; su nombre científico es "Valencia hispanica" (Toma ya), y está en peligro de extinción, por la destrucción de su hábitat y la competencia con la gambusia, especie invasora.

- "Diálogos para besugos" era una sección de El DDT, escrita por Armando Matías Guiu, un breve texto que reproducía un diálogo sin sentido, absolutamente surrealista.

- Respecto a lo de "Ya no canta el capellán", es de una canción popular valenciana, aunque a veces se cambiaba capellán por "cap pelat (cabeza pelada)"; la canción es de las secuenciales, y traducida sería algo así:

Ya no canta el capellán,
porque no le dan una,
ni una, ni media, ni nada,
ya no canta el capellán.

Ya no canta el capellán,
porque no le dan dos,
ni dos, ni una, ni media, ni nada,
ya no canta el capellán.

Y así, hasta que te canses...

miércoles, 10 de mayo de 2017

Naufragios de nueva ola

NAUFRAGIOS DE NUEVA OLA



— ¡Nos hundimos! ¡Todo el mundo a los botes! ¡Las mujeres y los niños primero!
— Oiga, eso es discriminatorio, ¿cómo que las mujeres y los niños primero?
— ¿Acaso considera a las mujeres el "sexo débil"? ¿Que no pueden salvarse por sus propios medios?
— Eso, eso; además, ¿cómo que "niños"? Será "niños y niñas", hay que utilizar un lenguaje inclusivista, y no machista.
— ¿Y dónde me deja eso a mí? Porque nací como hombre, pero me identifico como mujer... ¡Eso es transfobia!
— ¿Y las mascotas, eh, qué pasa con las mascotas? ¿Por no ser seres conscientes hay que dejar que se ahoguen?
— ¡Yo soy vegano!
— Esto es una vergüenza, voy a grabar un vídeo para que se enteren todos mis seguidores de Youtube, se les va a caer el pelo.
— Yo estoy abriendo una recogida de firmas para pedir la dimisión del capitán; por cierto, ¿cómo se llama? Y... ¿dónde está? Estaba aquí hace un momento.
— Se fue hace un rato, con el resto de la tripulación; que cuando nos aclaremos, ya nos salvaremos nosotros mismos, y glu, glu, glu...

----

La gente pierde tanto tiempo discutiendo, que se ha olvidado de actuar; parida inspirada por esta tira:



La foto es de mi cosecha personal, de la Falla Cádiz - Centelles de 2017.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Intervención de las estrellas

INTERVENCIÓN DE LAS ESTRELLAS


"Esto es lo que menos me gusta de mi trabajo como observador", pensó el comandante Pils, contemplando los rostros que se iban reuniendo a su alrededor, "informar a los comités que deciden el futuro de nuestras relaciones con cada raza, en base a nuestras investigaciones; el destino de toda una raza, marcada por un puñado de seres que ni siquiera la ha conocido. Un puro paripé".

Poco a poco, los trece integrantes del comité fueron congregándose, en persona o por hiper-conferencia; trece criaturas que pretendían representar un muestrario de todas las diversas mentalidades de la galaxia, desde el gigantesco ser azulado que ejercía de moderador, hasta una diminuta criatura sentada sobre la mesa, para estar al nivel de los demás.

Las conversaciones entre los miembros se cortaron de golpe, cuando el moderador impuso silencio con un gesto rápido de sus enormes manos:
— Este comité ha sido reunido para decidir el futuro de nuestras relaciones con la raza habitante en el planeta TS-42; el equipo del comandante Pils, aquí presente, ha estado observándolos durante una docena de sus ciclos solares. Comandante — dijo, volviéndose hacia él — ¿podría darnos una rápida visión sobre el planeta referido?
— Por supuesto, señor — carraspeó ligeramente, y comenzó —, según nuestras observaciones, el planeta TS-42 está habitado por seres inteligentes de clase D, con un sistema vital de tipo...
— Perdón — interrumpió el moderador, con una sonrisa —, siento interrumpirle, pero no queremos que nos repita el informe oficial; ya lo hemos leído con todo detalle. Nos gustaría que nos explicara su visión de ellos, con sus pocas palabras, por favor.

El comandante le miró desconcertado, y carraspeó nuevamente, mientras ordenaba sus ideas.
— Bueno, pues, veamos... Las gentes del planeta TS-42 son, mmm, ¿en mis propias palabras? extremas, si se me permite la expresión; muy extremas. Sus reacciones, su manera de ser, sus ideas, todo en ellos es realmente extremado. Pueden ser grandísimas personas, actuar con toda corrección, y al minuto siguiente realizar cualquier salvajada impensable...
"A ver, ¿cómo se lo explicaría yo? Mmm, por ejemplo, tenemos el comportamiento con su propio planeta; ya han visto en qué situación se encuentra, sobreexplotado, contaminado, y en un estado ecológico prácticamente terminal; la mayor parte de sus propios científicos han avisado del problema, de hecho llevan haciéndolo desde hace décadas. Sin embargo, buena parte de la gente, incluidos otros científicos, se resisten a creer lo que ven sus ojos; algunos demandan soluciones, pero ellos mismos no colaboran en protegerlo. Son capaces de ir  a una manifestación en defensa del medio ambiente, en uno de sus vehículos contaminantes..."
"También su sistema económico es delicado; tienen una localización extrema de la riqueza, con ricos muy ricos, y pobres muy pobres. Abogan por beneficiar al más perjudicado, pero se resisten a poner la carga económica en hombros de los más poderosos; muchos de estos hacen su fortuna explotando a sus semejantes, y luego donan una cantidad para limpiar su conciencia. Su economía sufre continuos vaivenes, tienen crisis periódicas, pero aún sabiéndolo, nunca hacen nada para evitarlas".
"Todo en su sociedad funciona igual: Dicen amar la paz, pero tienen almacenadas tantas armas, como para aniquilar su planeta; y varias veces. Exigen el respeto a sus ideas, pero luego pisotean las ideas de otras personas si no coinciden con las suyas. Defienden la libertad, y para ello invaden otros territorios que no la conocen, imponiéndola por las armas..."
"Y, pese a todo, creo que podría llegar a ser una raza muy grande, si quisiera. Una gran adquisición para nuestra cultura y sociedad galáctica; pero solo si logran sobrevivir a sí mismos".

El comandante se sentó satisfecho, y miró a los miembros del comité, casi desafiante; sabía de antemano cuál sería su decisión. El moderador hizo un gesto de agradecimiento con la cabeza:
— Excelente discurso, comandante Pils. Bien, habiendo oído su presentación, ¿qué decisión deberíamos tomar, señores del comité? ¿Sugerencias?
— Hay que seguir observando — apuntó un ser plagado de tentáculos —, aunque sean una futura promesa, no están maduros todavía. Y me atrevería a decir que esa es la opinión de la mayoría...
— ¿Alguna otra sugerencia más? — preguntó el moderador, mirando a su alrededor.

Una figura delgada, que había permanecido escuchando muy atentamente, levantó la mano; pertenecía a una raza recientemente integrada a la sociedad galáctica. El moderador hizo un gesto, cediéndole la palabra.
— Perdonen mi ignorancia, soy nueva en esto, y no conozco cuáles son las otras opciones, además de seguir observando.
— Por supuesto — respondió el gigantesco moderador —, básicamente son dos, integración u observación; en casos muy extremos, está también el aislamiento, si se considera a la raza un peligro para la Galaxia, pero son casos muy puntuales.
— Ajá, entiendo; pero, hay otra más, ¿no? Si están tan mal, ¿por qué no les ayudamos? — preguntó inocentemente.

Un revuelo de voces alborotó la sala durante varios minutos, hasta que el gigante azul logró imponer silencio; después cedió la palabra al ser en miniatura.
— ¿Ayudarles, dice? Lamento comunicarle que eso nunca funciona; ningún tipo de intervención ha dado resultado. Y créame, hemos probado todas las que se nos han ocurrido... La mayoría de las razas reaccionan mal ante nuestra oferta de ayudarles, como si lo consideraran un insulto, algo así como si les dijéramos 'Hola, les hemos observado, y son ustedes lamentables. Y como conocemos sus problemas, vamos a ayudarles, porque somos así de bondadosos'.
— Hubieron especies que hasta decían 'Y si veían que íbamos a tener problemas, ¿por qué no nos avisaron antes?' ¡Como si fuéramos dioses! — añadió un ser acuático, en comunicación desde su planeta.
— También hemos probado a introducir ideas en la mente de uno o varios individuos, para guiarles en unos pasos dados, y así ayudarles indirectamente... Otro fracaso; en muchas ocasiones el elegido acaba desarrollando complejo de mesías, y generando todo un culto a su alrededor.
— Eso cuando no es detenido por las fuerzas del orden de su planeta, por ser un sujeto subversivo; algunos hasta han sido asesinados por aquellos a los que intentaba salvar. Una tragedia tras otra.
— ¿Comprende ahora por qué rechazamos todo tipo de intervención, querida señorita? — preguntó amablemente el moderador.

La novata observó con curiosidad a sus compañeros.
— Díganme, ¿existe algún método de intervención consistente en mandar un mensaje indirecto al planeta en cuestión?
— No que yo sepa.

Ella quedó un rato pensativa, y luego sonrió; miró al moderador para pedirle de nuevo voz.
— No quiero pecar de atrevida, pero tengo una idea que puede ser interesante... Veamos; imaginen que se envía un mensaje del planeta A al B, y ¡Oh, casualidad! dicho mensaje viaja a través del espacio, y acaba llegando al planeta en cuestión, TS-42.
— Bien, pero ¿qué resolveríamos con eso?
— A eso iba; para empezar, descubrirán que no están solos, y entonces empezarán a preguntarse: '¿Por qué no contactan con nosotros? ¿Nos consideran indignos? ¿Atrasados?'. Muy probablemente empiecen a trabajar en descubrir cómo contactar con nosotros, cómo alcanzarnos, o tal vez en arreglar las cosas, esperando nuestra llegada; como cuando limpias la casa porque tienes visitas.

— Pero si es verdad que ese planeta está plagado de armas — indicó el diminuto ser, con evidente preocupación —, también podría ser que se prepararan para hacernos la guerra.
— Aún así, tendrían que unirse para lograr su objetivo, y seguiría siendo un éxito.
— Y si se me permite la observación — dijo el comandante Pils, rompiendo su silencio —, podemos seguir observándoles; así, si desarrollan nuevas armas, podemos averiguar cómo funcionan, para desactivarlas. Y mientras, aprender a decir en sus idiomas, 'Somos amigos y venimos en son de paz'.
— Es una idea realmente innovadora — apuntó pensativo el moderador —, y si todos los miembros del comité están de acuerdo, mañana la presentaré para que sea puesta en práctica.

Al disolverse la reunión, el comandante Pils, se acercó a la joven, lleno de curiosidad.
— Enhorabuena, pero, ¿cómo se le ha ocurrido algo así?
— Ninguno de ustedes conoce la historia de mi raza, ¿verdad? — respondió la muchacha, con una amplia sonrisa —. Nosotros éramos aún más problemáticos que esa pobre gente del TS-42, estuvimos varias veces a punto de autodestruirnos; pero entonces recibimos un mensaje de las estrellas, un mensaje del todo casual, según me acaban de confirmar, y logramos reencaminar nuestro camino. Y aquí estamos...
"Si aquello funcionó con nosotros, los humanos, ¿por qué no en otras razas?"

miércoles, 26 de abril de 2017

Ecos de un mundo destruido...

Todo acabó en pocos minutos; la explosión de la nave había sido neutralizada, absorbida por la cercana estrella de Gator, no dejando más rastro que el vacío en los corazones de sus últimos tripulantes, y un mensaje que flotaría por el espacio durante siglos.

"Diario del capitán, entrada número, ehm, es igual, es la última de todas formas; en unas horas, Gisicom desaparecerá para siempre, quedando solo en los recuerdos de sus tripulantes. Diez años ha permanecido navegando por los cielos internautas, diez años en los que he visto cómo era reparada, desmantelada, y reconstruida, en más de una ocasión; diez duros años...

Pero pese a haber sobrevivido a las guerras Gamba, al agujero negro teutónico, al ataque de los Efebeyeros, no ha superado el mal que más daño le ha causado: La continua desaparición de tripulantes; año tras año, veía cómo los pasillos de esta querida nave iban despoblándose. Hasta el mismo constructor y primer capitán de la nave, Givaudan, marchó tiempo atrás en misiones de las que nunca volvió; al igual que su sucesor, PretorianoAlfa, que solo regresaba de tarde en tarde, para ver cómo funcionaban las cosas. Y ahora yo, que siempre me he considerado un simple capitán temporal, un capitán suplente deseoso de devolver el mando a quien le corresponde realmente, soy el último que queda.

Capitán durante la decadencia, qué triste honor; ocupándome de reemplazar a aquellos que desaparecían, para que no se notara su ausencia; intentando levantar la moral de una, cada vez más menguada, tropa...

Ahora ya todo da igual; gracias por todo Gisicom, y hasta siempre...

- Vin, ¿has terminado?
- Un momento, Yuria. Ahora mismo nos iremos...

Fin de la grabación".



***

- Vin, ha pasado un mes, y el mensaje sigue su camino por el espacio.
- Sí, Yuria, al menos podemos seguir confiando en las leyes de la física, ya es algo.
- Tenemos también un hiper-mensaje de Mastergel, él y su grupo han llegado a la Nebulosa Social, y han establecido una base permanente en ella; parece ser que han contactado con algunos residentes, y entre ellos hay antiguos ciudadanos gisicomianos.
- ¡Estupendo! Esto va más allá de nuestras previsiones; en cuanto terminemos, nos reuniremos con Gata y el resto.

- Oye, Vin...
- ¿Sí?
- Creía que eras reacio a la Nebulosa Social.
- Y lo sigo siendo.
- ¿Entonces?
- Bueno, hay que aprovechar lo que tenemos a mano. Lo importante es que el equipo siga unido, y el espíritu gisicomiano; además, no creo que nos busquen allí... Y hay también algo de "justicia poética" en ello.
- ¿Justicia poética?
- Claro; la Nebulosa Social creció captando los recursos naturales y mentales de planetas y naves como la nuestra. Es justicia poética que Gisicom renazca en su interior, nutriéndose como un parásito de uno de los que provocaron su muerte...

- Visto así, tienes razón, aunque sigue sin gustarme; no creo que me dejen "soltarme el pelo".
- Ya lo había pensado, mi querida robotita; por eso, no vamos a establecer nuestra base principal allí. Tú y yo vamos a tener otro lugar donde ponernos cómodos... ¿Recuerdas dónde ocultamos las salvaguardas de las bibliotecas?
- Claro, ¿dirijo la nave para allá, Vin?
- Ya tardas.

---

(Y con esta tontería queda inaugurado mi blog relatero...)